| El aprovechamiento
de algunas acebedas. Una propuesta de debate. Miguel Ángel Soto/Nanqui Arbero y responsable
de la Campaña de Bosques de Greenpeace España Octubre de 2002
- Boicot versus
certificación. Un viejo dilema Para atajar la deforestación,
la degradación y la tala ilegal de los bosques tropicales, en los años 80 el
movimiento ecologista batalló duramente pidiendo el boicot comercial a las maderas
tropicales. El impacto de dicho boicot, pese a contar con el apoyo de administraciones
y muchos ciudadanos concienciados, no consiguió frenar las tasas de deforestación
ni evitar el incremento del comercio mundial de productos forestales. Los países
productores, lejos de verse defendidos por la sociedad civil de los países del
norte, vieron en este boicot un ataque a sus economías y un freno para salir
del subdesarrollo. Cuando en 1993 se
reunieron en Oaxaca (México) industrias de la madera, movimientos indígenas,
sindicatos, ecologistas e instituciones de certificación para crear el Forest
Sterwarship Council (Consejo de Gestión Forestal, conocido por las siglas
FSC) el boicot a las maderas tropicales se tornó en apoyo a sistemas de certificación
forestal como el FSC como forma de garantizar la existencia de planes de manejo
sostenibles, respeto a las poblaciones indígenas, derechos laborales, mantenimiento
de la biodiversidad, etc. Desde entonces hasta hoy, más de 29 millones de hectáreas
de bosques y plantaciones en todo el planeta han sido certificadas bajo este
sistema. Hemos pasado de demonizar la madera tropical sin garantías a solicitar
la madera tropical con sello de sostenibilidad. Pero no es este
el objeto de estas líneas. Quiero referirme al acebo y a su aprovechamiento-conservación.
También desde mediados de los 80, guardo entre mis papeles un buen catálogo
de pegatinas y folletos pidiendo al ciudadano que no compre acebo en Navidad
por razones ecológicas, culturales y éticas. Eran años en donde la corta descontrolada
de acebo era una triste realidad y, aunque legal, los aprovechamientos permitidos
en algunas acebedas carecían de criterios técnicos y/o vigilancia de la guardería.
Conseguimos que
el consumo en Navidad de acebo procedente de poblaciones silvestres estuviera
denostado y no hay duda de que nuestras campañas
han tenido un éxito parcial y que la vigilancia y restricciones han aumentado,
deteniendo el expolio de las acebedas que se producía hace años. - Algo sobre
las acebedas Oria de Rueda afirma que en la península el acebo era tratado
en monte bajo desde hace más de 6000 años. Javier Donés ha documentado para
la acebeda de Revenga en el Pinar de Valsaín (acebeda eliminada y hoy en proceso
de regeneración dirigida) el carboneo y la obtención de muelas durante el siglo
XVIII. En la obra Los Bosques Ibéricos
se alude también a su uso histórico para construcción, confección de estacas,
etc. El uso como adorno navideño se vendría a sumar a éstos en las últimas décadas. Pero este uso histórico
no es extensible a todas las masas de acebo. Como bien se explica en Los
Bosques Ibéricos, tendríamos dos tipos de situaciones: a) Las acebedas
puras y adehesadas vinculadas a usos ganaderos por su proximidad a núcleos de
población. Su actual estructura y composición, incluso su origen, es resultado
de una acción antrópica continuada, tras la tala o degradación de bosques mixtos
(con roble, haya, pino, etc. como especie dominante) en las cuales el acebo
formaba el sotobosque. Son masas abiertas, incluso cultivadas parcialmente en
pasadas décadas, despojadas de su cortejo florístico original y frecuentadas
por el ganado. b) Acebedas formando
parte de bosques autóctonos o en el interior de los mismos, con un cortejo florístico
eurosiberiano, no de origen antrópico y alejadas comúnmente de núcleos de población. El objeto de este
artículo, abordar la posibilidad de consentir, no apoyar, el aprovechamiento
de las acebedas, se refiere a la primera situación. - El aprovechamiento
encubierto de las acebedas en Castilla-León El acebo es una
especie protegida en la mayoría de las Comunidades Autónomas. En Castilla y
León, si bien en un primer momento se prohibió su aprovechamiento, una orden
posterior reconsideró el aprovechamiento tradicional de algunas acebedas históricamente
gestionadas por la población local para diversos usos. En el pasado III
Congreso Forestal Español se presentaron varias comunicaciones sobre las investigaciones
que se están llevando a cabo en algunas acebedas del Sistema Ibérico Norte (Sierras
de la Demanda, Urbión,
). En dichas comunicaciones supimos que J.L. Montoya
realizó las ordenaciones de las principales acebedas de Castilla-León en 1994,
siendo aprobadas en 1996. Lo que también revelan algunas de comunicaciones es
que en los últimos años que las acebedas en esta Comunidad Autónoma están siendo
aprovechadas para ramilla ornamental. Los investigadores reconocen que éste
aprovechamiento se enmascara de tratamientos selvícolas para evitar la polémica.
Estos tratamientos con el fin de obtener ramilla ornamental están
siendo realizados conforme a los planes de ordenación realizados y bajo la supervisión
de la guardería forestal. Según una de las
comunicaciones (García D. del Centro de Valonsadero) la cuantía de las cortas
ha sido establecida más en función de la demanda del mercado que de la propia
producción, estando muy por debajo de las posibilidades de corta sin perjuicio
alguno para el monte. Dentro de estas acebedas aprovechadas actualmente se encuentra
la Acebeda de Garagüeta. - El caso de la
Acebeda de Garagüeta En el término municipal
de Arévalo de la Sierra, en la provincia de Soria, se localiza una de las mejores
acebedas españolas: el acebal de Garagüeta, Monte de Utilidad Pública (n 110
del catálogo) de 406 hectáreas. El estado selvícola de la acebeda es común a
otras conocidas y visitadas por los arberos: masas puras de acebo resultados
de la tala o descuaje de bosques mixtos, adehesada, con individuos formados
por numerosos pies o formando rodales cerrados, con uso frecuentemente ganadero.
Sin ser una formación virginal, su valor botánico, cultural y paisajístico es importante. Como ya se ha comentado
existe un aprovechamiento en esta acebeda destinado a la ramilla ornamental.
Dicho aprovechamiento se realiza en las primeras semanas de diciembre y lo llevan
a cabo vecinos del pueblo contratados por el ayuntamiento, el cual vende los
productos al mercado catalán. Según el autor éste es el único ingreso directo
que reciben los vecinos por el monte, aunque también los pastos son producto
de aprovechamiento. La Asociación Soriana
de Defensa de la Naturaleza, ASDEN, federados en Ecologistas en Acción, han
mantenido contactos con el Ayuntamiento y la Agencia de Desarrollo Local y han
propuesto la certificación forestal FSC del monte. Solo bajo el paraguas de
este sistema de certificación, el más exigente en cuanto a criterios ambientales
y donde el movimiento ecologista tiene voz y voto (a diferencia de otros sistemas
que no buscan el consenso social) estaría garantizada
el aprovechamiento de la ramilla de acebo bajo criterios ecológicos. - El acebo navideño
y la cultura del consumo Es
obvio que alimentar consumos superfluos de productos del bosque no forma
parte de la cultura ecologista, máxime si son de usar y tirar como el acebo
navideño. Alguien
podrá abogar, como ya se ha hecho en el caso de los arbolitos navideños, que
son más convenientes los de plástico, que es más ecológico, aunque
gran parte de estos artilugios suelen
ser del venenoso PVC. Si exploramos un poco el ciclo de producción/contaminación
de cada uno, el plástico (sea o no PVC), es claramente más dañino para el medio
ambiente. El punto a favor de los adornos de plástico, su reutilización año
tras año, no consigue salvar la distancia entre dos productos, el natural y
el de plástico, muy lejos desde un enfoque de sostenibilidad. ¿Pero
cuanto de la oposición a la utilización de elementos del bosque es una visión
negativa de los aprovechamientos forestales?. ¿En
qué medida no caemos en contradicciones cuando señalamos idealizadamente los
usos tradicionales y los elementos etnográficos en torno a las plantas, y condenamos
otros usos que pueden resultar tan superfluos como los tradicionales pero que
añaden dosis de sostenibilidad social en zonas en declive?.
- Atención pregunta Al hilo de todo
lo anterior: ¿Aceptaríamos la corta de ramilla de acebo desde los parámetros
de un sistema de certificación forestal como el FSC?.
La nueva postura resulta difícil de mantener desde cierta rigidez dogmática:
no apoyamos ni fomentamos el uso de acebo pero, ya que se utiliza, solicitamos
su aprovechamiento desde los estándares de gestión forestal más exigentes, los
del FSC. Nosotros seguiremos condenando la cultura del usar y tirar. También es cierto
que una revisión de la postura mantenida hasta ahora, la demonización del aprovechamiento
del acebo, genera nuevos retos. Podemos abrir la caja de pandora y podríamos
provocar nuevas propuestas de desprotección del acebo y nuevas ordenaciones
con tratamientos selvícolas que no sean beneficiosos ni ayuden a
la regeneración de las masas naturales. Podríamos encontrarnos una mayor demanda
navideña como resultado de una mayor aceptación social del consumo de acebo
en Navidad. O no. Queda abierto el
debate. Lo único no permitido es matar al mensajero. |